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Ahora, aparte de piratas y proxenetas, terroristas

Manuel Gutiérrez

Esto es un no parar. Acostumbrados a que desde siempre nos han llamdo piratas, cada vez que se pronunciaba esa palabra en boca de alguien del ámbito de la cultura, entraba esa duda existencial de si era él quién hablaba o era la industria.

Alejandro Sanz ya avanzó un paso más llamándonos a todos proxenetas, en un famoso artículo que tuvo fabulosas respuestas como la de La  gran hogera de «El Hereje» y La Asociación de Internautas. Yo también aporté mi granito de arena con una respuesta.

Posteriormente apareció otro de los de la cultura (Javier Bardem) llamándonos una mezcla entre verduleros despiadados y mata pintores. Un genial comentario en Menéame fue la mejor respuesta que haya podido tener.

Y ahora para finalizar, aparece otro más y nos compara con terroristas. Éste hombre se llama Manuel Gutiérrez Aragón y que era un cineasta que decidió abandonar la dirección por que «El modelo está cambiando y yo no me adapto a él», afirma en la noticia de El Mundo acerca de su abandono.

Mi respuesta al artículo de Alejandro Sanz

Alejandro Sanz

Puedes ver el artículo que ha escrito el cantante y compositor en el siguiente enlace que ha titulado: Es la dictadura de los Señores de la Red y publicado en El País.

En primer lugar debo discrepar con su opinión cuando dice que los políticos han votado por conveniencia o cobardía. Más bien esa conveniencia que comenta se haya materializado, en esta ley, por parte de la Ministra de Cultura. Ese nombramiento sí fue conveniente para todos ustedes y que confiaban tanto en ella. Dudo mucho que exista un ápice de cobardía en la votación de esta disposición por parte de los diputados, creo que es algo que se denomina «sentido común».

Se ha votado lo que se tenía que votar: un NO rotundo ante la intención de crear un procedimiento express a beneficio de unos artistas y en detrimento de un derecho fundamental. Además, un procedimiento en el que el Juez (quien tiene la potestad de juzgar) se apartó ya que en las sentencias que hasta ahora se han producido, ninguna ha conseguido contentar a la industria.