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Solucionemos lo que nos preocupa

Construir

Se acaba de publicar el barómetro del CIS que destaca, una vez más, que los principales problemas que percibimos los españoles son el paro y la corrupción. No podemos hacer nada contra esto, pensaréis muchos de vosotros. Y es precisamente esta sensación de desazón la que hace, en muchas ocasiones, aumentar el sufrimiento de las situaciones.

Mi opinión es rotundamente contraria a este pensamiento. Ya escribí un artículo sobre la importancia de las decisiones, que a priori pueden suponer triviales, en el devenir de los días. Como digo en el título del post creo que está en nuestras manos cambiar las cosas que nos preocupan. Pero además debemos cambiarlas y dejar actitudes conformistas.

Decisiones que marcan TU futuro (y el mío)

Decision

¿Qué es la vida si no un continuo planteamiento de situaciones en las que se debe decidir? Realmente no somos conscientes de la cantidad de decisiones que podemos tomar en una jornada habitual. ¿Son realmente tan importantes?

¿Subir por las escaleras o coger el ascensor? ¿Ir por el camino de siempre o elegir uno alternativo? ¿Votar un partido político u otro? ¿Tomar una actitud activa o pasiva para con la sociedad? Lo que no somos conscientes, o no nos han enseñado, es de la importancia que pueden tener las decisiones en nuestro futuro.

Personalmente creo que cada uno se labra el futuro que le llegará en base a todas aquellas decisiones que toma en el día a día. Pero no sólo influyen también en la vida de la persona en cuestión, sino, también en la vida de las personas que hay alrededor o el conjunto de la sociedad. ¿Qué valor tiene votar por un partido o por otro? Pues la nada despreciable cifra de cuatro años de gestión más acertada o desacertada con la que está cayendo. ¿Es mejor la opción de no tomar una decisión? Francamente NO. Hay que decidir para cambiar el futuro.

¿Dimitir? ¿Yo? Nunca, y ¿usted?

Dimisión

Nos encontramos con más casos de los que nos gustaría en los que la dimisión cuando algo se hace mal es la última opción que se baraja. En el día de hoy encontramos el caso de la ministra de cultura Ángeles González-Sinde que tras el duro varapalo recibido ayer en la conocida como Ley Sinde no se le pasa por la cabeza dimitir.

Cierto es que en el ámbito político se tiende a solicitar la dimisión de presidentes del gobierno o ministros con una ligereza que hace perder el valor real de dicha petición desde la oposición o desde la ciudadanía. Pero muy cierto es que, desde un punto de vista objetivo, hay situaciones en los que se plantea de una forma manifiesta dicha inoperancia en la tramitación de asuntos o en el ejercicio del cargo.