Mi respuesta al artículo de Alejandro Sanz

Alejandro Sanz

Puedes ver el artículo que ha escrito el cantante y compositor en el siguiente enlace que ha titulado: Es la dictadura de los Señores de la Red y publicado en El País.

En primer lugar debo discrepar con su opinión cuando dice que los políticos han votado por conveniencia o cobardía. Más bien esa conveniencia que comenta se haya materializado, en esta ley, por parte de la Ministra de Cultura. Ese nombramiento sí fue conveniente para todos ustedes y que confiaban tanto en ella. Dudo mucho que exista un ápice de cobardía en la votación de esta disposición por parte de los diputados, creo que es algo que se denomina «sentido común».

Se ha votado lo que se tenía que votar: un NO rotundo ante la intención de crear un procedimiento express a beneficio de unos artistas y en detrimento de un derecho fundamental. Además, un procedimiento en el que el Juez (quien tiene la potestad de juzgar) se apartó ya que en las sentencias que hasta ahora se han producido, ninguna ha conseguido contentar a la industria.

Internet 1 – Gobierno 0, una guerra lidiada en la red

Ley Sinde

Muy probablemente estemos ante un hecho que podemos catalogar como histórico en lo que a legislación vs. Internet se refiere. No es de extrañar esto ya que Internet es muy joven todavía, pero se ha demostrado la importancia que puede tener la red en cuanto a la «revolución» que se ha producido estos últimos días con la famosa Ley Sinde.

Oficialmente, la disposición transitoria ha sido tumbada del contenido de la Ley de Economía Sostenible por el congreso en la sesión de hoy.

Tal y como decía un profesor de la universidad: estamos acostumbrados día a día a utilizar el término histórico en partidos de fútbol, acontecimientos y otros asuntos, la guerra ha tenido lugar en la red en estos últimos días sí se puede considerar histórica en varios aspectos:

– Se trata de una revuelta popular que ha hecho cambiar de opinión a políticos ya que en un inicio la salida adelante de la disposición era casi clara.