Cómo elegir un abogado para un Concurso de Acreedores

Concurso de Acreedores

Cuando una empresa se encuentra en dificultades económicas, es por todos sabido, que la recomendación es tomar las riendas y solicitar la declaración del Concurso de Acreedores para tratar de garantizar la viabilidad de la misma.

Y para tal solicitud, que se hace mediante un escrito de Demanda ante el Juzgado de lo Mercantil, se requiere la intervención de Abogado y Procurador.

La rama mercantil posee diversas especialidades y requiere de la especialización del abogado que vaya a solicitar la declaración del Concurso de Acreedores. En el seno del concurso y sus sucesivas secciones es posible que sea necesario el planteamiento de diversos incidentes concursales por el concursado para resolver cuestiones. Pero también puede ser que, en el seno de un incidente concursal, el concursado tenga que contestar a las pretensiones contrarias.

Es por ello que a la hora de elegir un abogado para la solicitud de un Concurso de Acreedores tengamos en cuenta diversas cuestiones.

En primer lugar, el abogado que presente la demanda de Concurso de Acreedores y haga su completa tramitación debe tener una experiencia en la tramitación concursal, ya sea como abogado del concursado (empresa que solicita el concurso de acreedores) o como abogado de un acreedor personado en el concurso. Tal vez sea lógico pensar esto, pero no está de más recordarlo.

También será necesario que el abogado tenga ciertos conocimientos económicos. Dentro del procedimiento concursal, y en su fase de solicitud, los datos económicos son importantes. Es por ello que será necesario que el abogado tenga nociones básicas tanto de contabilidad como de interpretación de balances contables.

Por ejemplo, para la presentación del concurso voluntario será necesario incorporar, según el artículo 6.2 de la LCo entre otros documentos, los siguientes:

2º La memoria expresiva de la historia económica y jurídica del deudor, de la actividad o actividades a que se haya dedicado durante los tres últimos años y de los establecimientos, oficinas y explotaciones de que sea titular, de las causas del estado en que se encuentre y de las valoraciones y propuestas sobre la viabilidad patrimonial.

(…)

3º Un inventario de bienes y derechos, con expresión de su naturaleza, lugar en que se encuentren, datos de identificación registral en su caso, valor de adquisición, correcciones valorativas que procedan y estimación del valor real actual. Se indicarán también los gravámenes, trabas y cargas que afecten a estos bienes y derechos, con expresión de su naturaleza y los datos de identificación.

4º Relación de acreedores, por orden alfabético, con expresión de la identidad, domicilio y dirección electrónica de cada uno de ellos, así como de la cuantía y el vencimiento de los respectivos créditos y las garantías personales o reales constituidas. Si algún acreedor hubiera reclamado judicialmente el pago, se identificará el procedimiento correspondiente y se indicará el estado de las actuaciones.

Y añadido a lo anterior, el párrafo 3 del mismo artículo indica que si el deudor estuviera legalmente obligado a llevar contabilidad, acompañará además:

1.º Cuentas anuales y, en su caso, informes de gestión o informes de auditoria correspondientes a los tres últimos ejercicios.

2.º Memoria de los cambios significativos operados en el patrimonio con posterioridad a las últimas cuentas anuales formuladas y depositadas y de las operaciones que por su naturaleza, objeto o cuantía excedan del giro o tráfico ordinario del deudor.

3.º Estados financieros intermedios elaborados con posterioridad a las últimas cuentas anuales presentadas, en el caso de que el deudor estuviese obligado a comunicarlos o remitirlos a autoridades supervisoras.

4.º En el caso de que el deudor forme parte de un grupo de empresas, como sociedad dominante o como sociedad dominada, acompañará también las cuentas anuales y el informe de gestión consolidados correspondientes a los tres últimos ejercicios sociales y el informe de auditoría emitido en relación con dichas cuentas, así como una memoria expresiva de las operaciones realizadas con otras sociedades del grupo durante ese mismo período.

Añadido a lo anterior, el abogado del deudor concursal acompañará a él y sus administradores en toda la tramitación del concurso por lo que debe tener conocimientos de otras áreas del derecho como: Derecho Laboral, Obligaciones y Contratos, Derecho Administrativo y Mercantil.

Por eso, antes de elegir un abogado para asesorarte en el proceso concursal ten en cuenta las recomendaciones anteriores. Si tienes alguna duda contacta conmigo.

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