Concurso de Acreedores

El concurso de acreedores en empresas con dificultades económicas

Concurso de Acreedores

La crisis económica que tuvo su despegue en 2008 ha llevado aparejada la necesaria solicitud de Concursos de Acreedores debido a las dificultades económicas que sufrían las empresas, muy especialmente las vinculadas al sector de la construcción y servicios auxiliares.

Si bien el máximo número de solicitudes de Concursos de Acreedores ha sido en 2013 con un total de 9.937 y que ha ido bajando progresivamente 7.280 en 2014 y 5.746 en 2015 según datos del INE.

¿Cuándo es necesario solicitar el Concurso de Acreedores?

Pues bien, para una correcta respuesta a esta pregunta debemos acudir a lo que se establece en el artículo 5 de la Ley Concursal.

El párrafo primero indica lo siguiente:

El deudor deberá solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su estado de insolvencia.

Es decir que el plazo para tal solicitud debe ser dentro de los dos meses siguientes a la fecha en la que se ha conocido (o se debería haber conocido) el estado de insolvencia. Para saber a qué se refiere este precepto, el párrafo segundo nos remite al artículo 2.4 en la que se indican algunos de los hechos por los que se presume la existencia de la insolvencia:

1.º El sobreseimiento general en el pago corriente de las obligaciones del deudor.

2.º La existencia de embargos por ejecuciones pendientes que afecten de una manera general al patrimonio del deudor.

3.º El alzamiento o la liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes por el deudor.

4.º El incumplimiento generalizado de obligaciones de alguna de las clases siguientes: las de pago de obligaciones tributarias exigibles durante los tres meses anteriores a la solicitud de concurso; las de pago de cuotas de la Seguridad Social, y demás conceptos de recaudación conjunta durante el mismo período; las de pago de salarios e indemnizaciones y demás retribuciones derivadas de las relaciones de trabajo correspondientes a las tres últimas mensualidades.

¿Qué se consigue con el Concurso de Acreedores?

El Concurso de Acreedores, en su concepción originaria, lo que pretende es que las empresas en situaciones de insolvencia puntual o temporal, puedan, salvando esa coyuntura, continuar con su actividad llegando incluso al pago de todas sus deudas (con quitas y/o esperas) permitiendo la continuación de la actividad.

El Concurso hace una “foto fija” patrimonial (expresión comúnmente utilizada) con el Auto de Declaración del Concurso. Tal foto se plasma en un inventario tanto de masa activa como de masa pasiva paralizando e impidiendo cualquier acción particular e individual de los acreedores contra la empresa deudora. Es precisamente esta paralización la que permite, en muchas ocasiones, a las empresas poder seguir adelante ya que, en ningún caso, la declaración del Concurso supone el cese de actividad de una empresa.

¿Cómo se puede solicitar el Concurso de Acreedores?

El concurso de acreedores se solicita mediante la interposición de la oportuna demanda ante el Juzgado Competente:

  • Persona Jurídica: Juzgado de lo Mercantil
  • Persona Natural Empresaria: Juzgado de lo Mercantil
  • Persona Natural No Empresaria: Juzgado de Primera Instancia.

Para la interposición de dicha demanda es necesaria la intervención de abogado y procurador requiere que se acompañen los documentos que se enuncian en el articulo 6 de la Ley Concursal:

1.º Poder especial para solicitar el concurso. Este documento podrá ser sustituido mediante la realización de apoderamiento apud acta.

2.º La memoria expresiva de la historia económica y jurídica del deudor, de la actividad o actividades a que se haya dedicado durante los tres últimos años y de los establecimientos, oficinas y explotaciones de que sea titular, de las causas del estado en que se encuentre y de las valoraciones y propuestas sobre la viabilidad patrimonial.

Si el deudor fuera persona casada, indicará en la memoria la identidad del cónyuge, con expresión del régimen económico del matrimonio.

Si el deudor fuera persona jurídica, indicará en la memoria la identidad de los socios o asociados de que tenga constancia, de los administradores o de los liquidadores y, en su caso, del auditor de cuentas, así como si forma parte de un grupo de empresas, enumerando las entidades integradas en éste, y si tiene admitidos valores a cotización en mercado secundario oficial.

Si se tratase de una herencia, se indicarán en la memoria los datos del causante.

3.º Un inventario de bienes y derechos, con expresión de su naturaleza, lugar en que se encuentren, datos de identificación registral en su caso, valor de adquisición, correcciones valorativas que procedan y estimación del valor real actual. Se indicarán también los gravámenes, trabas y cargas que afecten a estos bienes y derechos, con expresión de su naturaleza y los datos de identificación.

4.º Relación de acreedores, por orden alfabético, con expresión de la identidad, domicilio y dirección electrónica de cada uno de ellos, así como de la cuantía y el vencimiento de los respectivos créditos y las garantías personales o reales constituidas. Si algún acreedor hubiera reclamado judicialmente el pago, se identificará el procedimiento correspondiente y se indicará el estado de las actuaciones.

5.º La plantilla de trabajadores en su caso y la identidad del órgano de representación de los mismos si lo hubiere.Apartado 5.º del número 2 del artículo 6 introducido por el número dos del artículo único de la Ley 38/2011, de 10 de octubre, de reforma de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal («B.O.E.» 11 octubre).Vigencia: 1 enero 2012

3. Si el deudor estuviera legalmente obligado a llevar contabilidad, acompañará además:

1.º Cuentas anuales y, en su caso, informes de gestión o informes de auditoria correspondientes a los tres últimos ejercicios.

2.º Memoria de los cambios significativos operados en el patrimonio con posterioridad a las últimas cuentas anuales formuladas y depositadas y de las operaciones que por su naturaleza, objeto o cuantía excedan del giro o tráfico ordinario del deudor.
3.º Estados financieros intermedios elaborados con posterioridad a las últimas cuentas anuales presentadas, en el caso de que el deudor estuviese obligado a comunicarlos o remitirlos a autoridades supervisoras.
4.º En el caso de que el deudor forme parte de un grupo de empresas, como sociedad dominante o como sociedad dominada, acompañará también las cuentas anuales y el informe de gestión consolidados correspondientes a los tres últimos ejercicios sociales y el informe de auditoría emitido en relación con dichas cuentas, así como una memoria expresiva de las operaciones realizadas con otras sociedades del grupo durante ese mismo período.

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