La cláusula de excesiva onerosidad (Hardship Clauses) en los contratos

Equilibrio

Los contratos, cuando se formalizan, llevan implícita una cierta idea de equidad, igualdad y justicia. Al final, después de la negociación, las partes aceptan que una de ellas se obliga a hacer o no algo a cambio de una contraprestación de la otra parte. Y cuando se perfecciona se cree que entre las prestaciones hay un acuerdo en cuanto a la igualdad de las mismas.

La cláusula de excesiva onerosidad es una herramienta utilizada en los contratos internacionales donde las partes pueden verse sometidas a circunstancias y realidades distintas que pueden afectar,  de forma notable, al desarrollo del contrato. En resumen el contrato sigue estando vigente en tanto en su contenido, finalidad y causa que justificó el mismo pero pone en riesgo ese equilibrio al que hacía referencia anteriormente.

Cuando las cosas se hacen bien en una startup (societariamente hablando)

Series de participaciones

Varias personas han compartido esta noticia en las redes sociales hablando de cómo Larry Page y Sergey Brin, co-fundadores de Google, mantienen el control de la sociedad con un 10% de las acciones. Y es precisamente una muestra de cómo las cosas, desde mi punto de vista, se hacen bien societariamente hablando en una startup.

Pero está claro que Google no es una startup, pero las decisiones que adoptaron en su día fueron lo suficientemente acertadas como para que ahora, los dos fundadores, mantengan el 52% de los derechos de voto en la Junta General de Accionistas ostentando, únicamente, el 10% del capital social. Para ello debemos diferenciar dos elementos dentro de lo que constituye una acción o participación.

La titularidad de las participaciones o acciones, de acuerdo a la Ley de Sociedades de Capital en su artículo 91 habla claramente de que la titularidad de éstas supone que se reconozca a su poseedor la condición de socio o accionista de una sociedad mercantil. Por una parte se tiene el reconocimiento de tal condición.

Sobre el Goodwill y Badwill de las empresas

Nasdaq

Muchas veces hemos leído esta palabra sobre todo, en el ámbito mercantil del Derecho. Pero es una de estas palabras que son difíciles de, en primer lugar, buscar una en nuestro idioma que incluya todas las implicaciones que ésta refiere y, en segundo lugar, es altamente difícil de definir.

Empezamos con Goodwill. Ésta palabra se relaciona directamente con el famoso Know-how. Es decir es un intangible sobre los procesos y elementos que ha desarrollado la compañía y que específicamente, a priori, no son susceptibles de propiedad intelectual a través de los títulos que conocemos actualmente. Es el saber hacer en cómo tratar a la clientela, cómo perciben los clientes la imagen de la marca, la reputación… Como vemos son difíciles de determinar por lo que habría que definirse y delimitarse en cada caso. El goodwill, al fin y al cabo es lo que, entre otras cosas, se autoriza su uso en los contratos de franquicia, que también se conoce como fondo de comercio, por ejemplo.

La cuestión es empezar

Empezar

Nos cuesta mucho empezar proyectos, sobre todo si hemos tenido algunos fracasos anteriormente. Ninguno de los comienzos, debo reconocer, que hasta ahora he vivido han sido lo suficientemente satisfactorios como para que un negocio continuara su camino de éxito. Pero sigo pensando que la cuestión es empezar.

En el mundo de los negocios, de cualquier sector, necesitamos que la parte alocada de nuestro cerebro anime a la que se encuentra en la zona de confort para dar el paso. Soy un hiperactivo mental y estoy continuamente pensando en posibilidades de negocio, intentando mejorar cosas y, debo reconocer, que en estos días estoy inmerso en uno de estos caminos. Pero se plantean los miedos y conflictos de siempre.