¿Qué es una Due Diligence?

Contrato

En el ámbito de la internacionalización del Derecho Mercantil y de las transacciones de ésta índole nos han hecho adoptar una serie de palabras naturales del inglés. Éste es el caso de la conocida como Due Diligence.

El término Due Diligence se refiere a cualquiera de los trabajos de investigación, revisión o comprobación que se desarrollan para obtener información de carácter jurídico, contable, financiero y comercial de la empresa. En resumen lo que se trata es de obtener una radiografía completa de la compañía y que sirva como base para tomar las decisiones oportunas con una información fidedigna y que responda a la situación real de la compañía. La Due Diligence se suele dar en el seno de una operación de adquisición de una empresa, en cualquiera de sus modalidades.

¿Quién solicita la Due Diligence?

Habitualmente es el que quiere adquirir una empresa quien inste la realización de la Due Diligence. Pero en la práctica, y a sabiendas que finalmente se solicitará la elaboración, es el propio transmitente el que encarga la realización del informe a profesionales con el fin de agilizar los trámites de transmisión de empresas.

¿Para qué sirve la Due Diligence?

De la definición dada ya vemos la gran utilidad que tiene de cara al adquirente de una compañía. Es decir, la radiografía sirve para saber el estado de salud de la empresa.

Pero además tiene otra utilidad importante. Puede servir como un elemento que condicione el precio de la adquisición. Si de la Due Diligence se desprenden riesgos u obstáculos de difícil superación puede conducir a la rebaja del precio de la adquisición, el aplazamiento, en su caso, de la compra y el establecimiento de una serie de garantías adicionales.

Otra finalidad de la Due Diligence es la determinación de condiciones suspensivas. Del análisis jurídico de la compañía se puede desprender que falte algún tipo de licencia o elemento necesario para proseguir el negocio. De ahí que gracias a esta información se establezcan condiciones suspensivas para llevar a cabo la enajenación.

Y, por último, la radiografía permite establecer, en el contrato de compraventa, las obligaciones y responsabilidades del vendedor. Se trata de una suerte de reserva para el comprador de exigir las responsabilidades que se estipulen en el contrato, surgidas por la Due Diligence, si algo resulta falso, inexacto incompleto.

photo credit: WordRidden via photopin cc

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