¿Existe el Domicilio Virtual? #retoblog

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Aceptando el reto propuesto por el Notario Don Francisco Rosales (@notarioalcala) y con el punto interesante del abogado experto en Derecho Deportivo Javier Rodríguez Ten (@j_rodrigez_ten) me toca intentar justificar la existencia, o no, de un Domicilio Virtual para notificar, en este caso concreto, la convocatoria de una junta general por otros medios distintos al correo ordinario. Véase: Whatsapp, Correo Electrónico… Indicar además que ha sido objeto de un #retoblog 2015 que han participado más abogados y notarios.

Todo surge después de este post que escribí acerca de una resolución que la Dirección General de los Registros y del Notariado acepta una notificación por correo electrónico solicitando, por ejemplo, confirmación de lectura.

Vamos a lo que tradicionalmente ha venido manteniendo la legislación hasta nuestros días. El artículo 40 del Código Civil (recordemos que es de 1889) define  el domicilio de las personas naturales como “el lugar de su residencia habitual, y en su caso, el que determine la Ley de Enjuiciamiento Civil.” Es claro que el paso del tiempo puede hacer conducirnos a considerar este artículo como algo desfasado y, sobre todo, teniendo en cuenta que las cuestiones que eran habituales en el tráfico que requerían del domicilio, lo eran físicas (cartas, sobre…), y por lo tanto requerían de un lugar físico para hacer su entrega efectiva para el conocimiento del asunto.

Llegados a este punto ya nos hace pensar acerca de la aplicabilidad de este precepto en lo que a comunicaciones telemáticas se refiere. No es posible entregar un correo electrónico al lugar de residencia habitual. Deberíamos apostar más por su entrega, utilizando la parecida terminología, en la dirección electrónica de un proveedor con protocolo SMTP u otra tecnología que le permita recibir y/o enviar mensajes en los dispositivos habilitados para ello.

Los medios de comunicación por vía telemática forman parte ya de nuestra vida y suponen de gran utilidad y de bajo coste para el tráfico diario. El artículo 173 de la Ley de Sociedades de Capital ha sido modigicado por la Ley 1/2012, de 22 de junio, de simplificación de las obligaciones de información y documentación de fusiones y escisiones de sociedades de capital. En su propia exposición de motivos de la promulgación de esta ley aparece el siguiente tenor literal:

Al mismo tiempo, con el propósito de facilitar el funcionamiento de las sociedades mercantiles y de posibilitar el cada vez más urgente ahorro de costes, la presente Ley potencia la página web y las comunicaciones electrónicas; y lo hace incluyendo dentro del Capítulo II de la Ley de Sociedades de Capital el régimen jurídico general de la página web y la previsión expresa de esas comunicaciones electrónicas entre la sociedad y los socios

El simple anuncio en la página web se considera forma correcta de convocar a los socios a una Junta sin exigencia alguna de firma digital que, de forma efectiva, cumpla con mandatos del propio articulado de la ley de Sociedades de Capital cuando establece como requisito la efectiva recepción del anuncio de la convocatoria. Desde mi punto de vista estamos ante un ejemplo de contrariedad en los requisitos de anuncio efectivo de una convocatoria.

Ni que decir tiene el intervencionismo excesivo al que estamos sometidos. El Derecho Mercantil y las relaciones que los socios quieren establecer en el funcionamiento interno de una sociedad son de carácter privado. Es decir se da un margen de actuación importante a la autonomía de la voluntad. Al final, qué son unos estatutos si no un documento que vincula a las partes firmantes y a las que se someten las partes. Un negocio jurídico que se asemeja al contrato. Es decir, mi propia voluntad de que se me notifique de una determinada manera asumiendo los riesgos que pueda encontrarse  esa notificación por el medio utilizado, no tiene validez al amparo de una legislación desfasada que no da respuesta a éste tipo de necesidades que, sin ninguna duda, se dan.

¿Qué valor debe adquirir el correo electrónico en los próximos años?

Ciertamente no existe, o no hemos encontrado, ninguna referencia al domicilio virtual.  La administración está optando por esta vía de comunicación que, y de forma indiscutible, es más económica que cualquier otra fórmula. Pensemos simplemente, ¿cuántas notificaciones a través de correo se envían en un día en las distintas administraciones? Cientos o miles, diría yo. El gasto que eso supone ya no sólo de Correos sino el material de ofimática necesario para realizar las mismas: sobres, folios y otro tipo de material.

Debe sustituir, si no lo está haciendo ya, las tradicionales relaciones por otro tipo de vías de comunicación. La rapidez del comercio y de las relaciones que en él se establecen requieren de rapidez, también, para dar cumplida respuesta a lo que pueda surgir y hacernos más competitivos.

El correo electrónico debe ser considerado, por tanto, como un elemento válido en las relaciones mercantiles internas de los socios y que al final, vienen dadas por relaciones de tipo privado. Pongámonos en una relación contractual de tipo privado: un contrato de arrendamiento de una vivienda. Las partes deciden y aceptan como vía de comunicación, el correo electrónico para el envío de los recibos. ¿Podríamos considerar que es un medio de comunicación que no es válido? La autonomía de la voluntad sirve, precisamente para eso. Nos comunicamos día a día con este medio pero, por otra parte, no es considerado, en algunos entornos como un método válido de comunicación. Ésta paradoja es la que se da en la realidad.

¿Cuál es mi opinión acerca del domicilio virtual?

Estoy a favor del menor intervencionismo posible por parte de diversas instituciones. Creo que queda claro de lo que llevo de exposición. Por desgracia este intervencionismo limita la actividad de las compañías.

Ésta vía de comunicación no es el presente, sino es el futuro, y su utilización iría muy en la linea de la exposición de motivos de la Ley 1/2012, de 22 de junio, de simplificación de las obligaciones de información y documentación de fusiones y escisiones de sociedades de capital. Abogo por que exista una mayor autonomía de la voluntad y disminución del intervencionismo de, por ejemplo, la DGRN.

La Resolución que abre la veda a este debate aporta algo importante que habrá que ver en próximas resoluciones qué otras respuestas da a las cuestiones tan claras. Sin duda éstas se darán. Y espero que sea opte por un criterio más laxo y de paso a considerar el Domicilio Virtual como lugar donde efectuar, de forma válida las notificaciones.

Como conclusión indicar y utilizando una expresión de Don Francisco Rosales: de lege data imposible, de lege ferenda deseable.

¿Cuál es tu opinión?

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