El deber de contabilidad en la empresa (I)

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Mi amigo Francisco Rosales, más conocido por los lares de internet como @notarioalcala, me animó a que escribiera un post hablando acerca del deber de contabilidad en la empresa, a raiz de mi anterior post, y  que, a su juicio, es:  más que como un deber la veo como una necesidad despreciada por las empresas.

Nuestro Código de Comercio, en su artículo 25.1 es muy tajante en este aspecto:

Todo empresario deberá llevar una contabilidad ordenada, adecuada a la actividad de su Empresa que permita un seguimiento cronológico de todas sus operaciones, así como la elaboración periódica de balances e inventarios. Llevará necesariamente, sin perjuicio de lo establecido en las leyes o disposiciones especiales, un libro de Inventarios y Cuentas anuales y otro Diario.

Pero además, este primer extremo no se ve modificado en ningún momento (artíuclo 151-1) por la propuesta del Código Mercantil que previsiblemente será la futura regulación que ordenará entre otros aspectos del empresario el deber de lllevar la contabilidad.

No es momento de establecer qué se considera empresario ni cómo se adquiere tal condición. Lo que no se discute es que una sociedad, limitada o anónima, se ve directamente obligada a llevar una contabilidad atendiendo a la redacción de éste artículo. Y el cumplimiento de esta prescripción de la llevanza de la contabilidad influye de forma determinante en obtener una imagen fiel de la sociedad.

Es precisamente en base a esta imagen fiel, que no se puede obtener de otro modo, la que tiene que servir como base para la toma de las decisiones estratégicas en el ámbito del gobierno de la sociedad.

Las cuenas, en el activo y pasivo de la sociedad ofrecen una información muy útil que, desde mi punto de vista, nos ayudará a combatir o preveer las situaciones de Concurso ya que éstas no suelen aparecer de la noche a la mañana sino que se desarrollan progresivamente.

Imagen: Jorge Franganillo

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2 pensamientos en “El deber de contabilidad en la empresa (I)”

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  2. Impresionante la rapidez del post e inmerecida la mención.

    Mi inquietud radica más que en la parte legal, en la parte práctica de la contabilidad, que es una especie de niña pobre de muchísimas empresas, y que se mira más como el cumplimiento de deberes formales o fiscales que como una verdadera necesidad.

    Una prueba de ello es la práctica desaparición de lo que tradicionalmente se ha conocido como “perito contable”, ese hombre teóricamente oscuro y algo huraño, que siempre andaba enfadado porque no cuadra la caja, y que si se enfadaba cuando faltaba dinero (que es lo más normal) su furia era tremebunda cuando lo que pasaba es que sobraba el dinero (cosa nada frecuente, pero grave síntoma de algo peor).

    Es ese libro diario, el verdaderamente preocupante. El que la caja y los bancos cuadren de verdad, y que no se abuse de la consabida cuenta “partidas pendientes de aplicación”, el no confundir los beneficios repartidos entre socios con los anticipos de estos, un control claro de los anticipos a clientes, un mejor control de los suplidos.

    Resulta inquietante ver como pocos saben lo que es un balance de sumas y saldos y absolutamente nadie presta atención al mayor contable (por no decir que pocos saben la diferencia entre un debe y un haber ,y creen que es una tontería hablar de partida doble, cuando con una partida sencilla todo se entiende más claro)

    Para mi la contabilidad no es cumplir con hacienda, ni evitar el concurso, es saber que debo y que me deben, así como dónde está mi dinero.

    Por eso me resulta sorprendente que el más exigente en el cumplimiento de los deberes contables sea hacienda, cuando debería de ser el empresario (que no olvidemos se juega su dinero), y más sorprendente el práctico desconocimiento que muchos juristas tienen de los conceptos contables.

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