El camino hacia la Open Innovation

Bombilla

Se trata de un concepto que tal vez no esté muy extendido en nuestra cultura empresarial, pero una importante cantidad de empresas relevantes a nivel internacional ya están aplicando. Un modelo de participación que supone un valor añadido a todas aquellas instituciones que formen parte activa de este movimiento.

Junto con unos compañeros del Master de Community Manager & Social Media de la Universidad de Barcelona estamos trabajando en la elaboración de un artículo divulgativo sobre la Open Innovation, y es por ello que decido compartir con vosotros algunas opiniones acerca de ella. Cuando lo finalicemos, y si a mis compañeros les parece bien, lo colgaré.

La Open Innovation surge como solución al gran problema de la innovación dentro de las empresas. Y lo denomino problema debido a que eran (o son) los ingenieros de la propia compañía los encargados de innovar en los distintos ámbitos de la empresa como producción, productos y procesos con el inconveniente que ello tiene. No son más que personas un número limitado de personas que tratan de innovar desde una posición de pertenencia a la institución provocando en ello no ver, en algunos casos, más allá de las puertas de los despachos del edificio.

En contraposición a lo anterior nace este movimiento open que bien utilizado por las empresas puede hacerles ganar en valores añadidos escuchando a los clientes o haciendo convocatorias a los expertos de un asunto en particular.

No. No es algo descabellado. Es precisamente la forma de ahorrar  algo de dinero externalizando los servicios de innovación. El potencial de innovación que existe como clientes de una empresa es abrumador. Todo el mundo tienden a consumir productos con independencia de su titulación universitara, si la hay. Los físicos, químicos, abogados, ingenieros, biólogos y como estos un sinfin más.

Para ello internet es la herramienta que más poder de convocatoria puede tener y existen varios ejemplos que demuestran la utilidad de la Open Innovation en la evolución de la empresa de acuerdo a la evolución social que se ocurre permanentemente.

La conocida franquicia Starbucks pone en marcha Starbucksideas. Ya en su portada, como elemento predomintante aparecen cuatro palabras: Comparte, vota, debate y mira. Son pilares fundamentales de esto que estoy hablando de la Open Innovation. Se trata de un portal en el que se le da la herramienta necesaria al cliente para que aporte ideas con el fin de mejorar algún producto, ofrecer algún producto o todo aquello que tenga que ver con el bienestar del cliente. Casi 100.000 ideas clasificadas en ideas para productos, ideas de experiencias e ideas de participación. La empresa valora cada una de ellas y las cataloga como “Puesta en marcha”, “Bajo revisión” o “Muy pronto”.

Muy en sintonía con el ejemplo anterior tenemos una iniciativa de Open Innovation de la marca de ordenadores Dell con nombre IdeaStorm. Su lema es Donde tus ideas reinan. Con un total de 15.000 ideas en las que los usuarios proponen mejoras en cuanto a los productos y/o servicios.

Pues como estas, existen multitud de iniciativas para dar participación a proveedores, clientes, empleados y todos los que participan del negocio para opinar acerca del camino que deben seguir algunos servicios y productos.

No te quedes atrás que esto también te ayudará a mejorar tu marca y sobre todo a mejorar tus productos y ofrecer lo que necesitan y te exigen tus clientes. La innovación más productiva es la que se hace de fuera (preguntando a los clientes y otros expertos externos) hacia dentro (teniendo en cuenta las iniciativas y aportaciones).

Imgen: Chuck Coker

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4 pensamientos en “El camino hacia la Open Innovation”

  1. Buenos días a todos:

    El Open Innovation puede ser sin duda una gran herramienta, pero nos enfrentamos a un problema de base: la cultura de la innovación en la empresa española pasa exclusivamente por ponerle un palo a algo y venderlo.

    Cuando mencionas que los únicos que innovan en la empresa son los ingenieros es por que son los únicos que tienen formación y conocimientos suficiente para poder comprender los procesos y mejorarlos o proponerlos desde 0. Tal vez haga falta formar a los colegas en innovación y su gestión. Otro problema añadido es el inmovilismo de los gestores de las empresas ( con frases como “a mí me vas a enseñar cómo hacer mi trabajo” después de contratarte para un proyecto)

    Externalizar la innovación en la empresa supone dar un nuevo enfoque a costa de tener que formar al “innovador” en tus procesos o cultura empresarial (tal y como ocurre con cualquier consultor que aterriza en la empresa).

    Soy más partidario de democratizar la gestión de la innovación dentro de la empresa con herramientas que ya existen (círculos de calidad, incentivos, etc) en vez de meter a gente externa, con un periodo de formación más o menos largo y grandes sueldos de consultor.

    Las propuestas que aparecen (Dell y Starbucks) van bien para grandes empresas con un gran mercado globalizado, pero para empresas más de andar por casa, sería más difícil implantar este modelo.

    Jeff Harvis en su libro “Y Google, ¿cómo lo haría?” (Ed. Gestión 2000) explica muy bien este tema. Para mi gusto es demasiado entusiasta de la red y no baja a pie de calle.

    Bueno, me alegro de hacer mi primer aporte a tu blog.

    Un saludo.

  2. Estimado Antonio

    Aunque no estoy muy de acuerdo debo decirte que contestaré a algunas cosas de las que dices pero…en artículos posteriores. Así que te invito a que me visites con frecuencia!!

    Gracias por participar 🙂

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